miércoles, 23 de marzo de 2011

Los ojos de él se inundaron de lagrimas


Noche de verano, noche cálida, noche de risas, noche de amor. Ellos dueños de la noche, dueños de su futuro.
Paseaban tranquilos, hablando de esto, de aquello, y de repente como si de magia se tratara una estrella cruzo el cielo, un cielo oscuro, despejado, con una simple luna llena que iluminaba sus rostros.
- Te quiero- dijo el.
Sus manos se juntaron, sus cuerpos cada vez más cerca. El estaba tranquilo, como nunca había estado antes. Ella más nerviosa que nunca, solo su sonrisa le tranquilizaba.
Sus labios se unieron por primera vez, tiernos, suaves, ligeros, por unos instantes el mundo se había parado a su alrededor.
-Yo no...-dijo ella, los ojos de el se inundaron de lagrimas- no sé como podrías pensar que no estoy enamorada de ti.
Y así entre risas, besos, con una simple estrella fugaz que cruzo el cielo en una noche de verano, sus vidas
cambiaron para siempre.

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